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Los reductores de velocidad y badenes profesionales moderan la velocidad en aparcamientos, zonas peatonales y accesos de riesgo: lomos de goma reciclada, perfiles variables según la velocidad objetivo. Conformidad con las normas europeas (decreto 27 de mayo de 1994 en Francia).
Véase también mobiliario urbano. Entrega en 2 semanas.
En un aparcamiento o vía privada, nuestros badenes de caucho reciclado imponen una velocidad moderada y protegen a los peatones. Instalación atornillada rápida y conforme a la normativa.
En entornos escolares, zonas residenciales o naves logísticas, nuestros perfiles variables fijan la velocidad objetivo deseada. Gran visibilidad amarillo y negro para alertar a cada conductor.
Nuestros badenes de caucho reciclado existen en varios perfiles según la velocidad que se desee imponer. Para una zona a 30 km/h basta un resalto bajo de 30 a 40 mm de altura; para limitar a 10 km/h en aparcamientos o vías privadas se recomienda un perfil alto de 50 a 70 mm. El diseño modular permite ensamblar secciones de unos 50 cm de longitud en todo el ancho de la calzada, rematadas con terminales biselados amarillos. Esta modularidad cubre tanto un paso estrecho como un carril de doble sentido, con fijación mediante anclaje al suelo.
Sí, nuestros badenes se personalizan para adaptarse a la señalización de su emplazamiento. El cuerpo suele ser negro con bandas amarillas de contraste, aunque son posibles otras combinaciones de colores según los volúmenes. Los reflectores integrados o insertos catadióptricos mejoran la visibilidad nocturna en vías sin iluminación. Para uso en aparcamientos de empresa o comunidades de vecinos ofrecemos terminales a juego y, bajo pedido, un marcaje específico. El caucho reciclado conserva su tono con el tiempo, sin repintado, lo que garantiza una señalización duradera y conforme a las exigencias de seguridad vial.
El coste de un badén depende sobre todo del perfil y del metraje necesario. Un resalto bajo para 30 km/h cuesta menos que un perfil alto destinado a imponer 10 km/h, que requiere más caucho reciclado. El precio se calcula por metro, terminales incluidos, y baja por metro cuando se equipan varios accesos. La colocación mediante anclaje al suelo resulta sencilla y no exige obra civil pesada, lo que limita el coste de instalación. A igual vida útil, el caucho reciclado ofrece mejor relación calidad-precio que el hormigón en aparcamiento o vía privada. Solicite un presupuesto por volumen para una tarifa optimizada.
Los badenes de nuestra gama estándar en caucho reciclado suelen estar disponibles en stock y se expiden con rapidez, con una entrega en aproximadamente 2 semanas para las configuraciones habituales. Los perfiles bajos para 30 km/h y los altos para 10 km/h, terminales y reflectores incluidos, salen en los mismos plazos. Para una obra que cubra varios accesos de aparcamiento o vía privada, prevea un margen según el metraje y la eventual personalización. Nuestro equipo confirma la disponibilidad y un plazo firme al recibir su pedido.
Nuestros badenes de caucho reciclado están diseñados para un uso intensivo y cuentan con una garantía comercial, acompañada de una elevada vida útil real. El material resiste los rayos UV, las heladas, los hidrocarburos y el paso repetido de vehículos pesados sin agrietarse como el hormigón. La fijación por anclaje mantiene las secciones en su sitio, y los terminales desmontables se sustituyen por unidades en caso de desgaste. En aparcamiento o vía privada, cuente con varios años de servicio. Esta robustez, combinada con la conformidad a las normas europeas, protege su inversión a largo plazo.
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Invertir en un reductor de velocidad profesional se justifica en cuanto un recinto privado detecta velocidades excesivas cerca de una zona peatonal, una entrada de almacén, un aparcamiento o una urbanización. A diferencia de las obras en vía pública, que competen a las administraciones, un badén instalado en un terreno privado puede colocarse con rapidez, sin obra pesada, para reducir la velocidad de los vehículos a un nivel compatible con la seguridad de los peatones y del personal. Esta solución está dirigida a gestores de aparcamientos de empresa, polígonos industriales, comunidades de propietarios, colegios o centros logísticos donde la circulación de turismos, furgonetas o carretillas debe controlarse en todo momento.
El perfil y la altura del reductor determinan la velocidad que realmente impone al paso. Un modelo bajo y progresivo limita la velocidad sin provocar un impacto brusco en la suspensión, adecuado para vías de circulación habitual como pasillos de aparcamiento o zonas de carga y descarga. Un perfil más marcado, con una pendiente más pronunciada, impone una reducción más estricta y resulta adecuado en las inmediaciones de un paso de peatones o una zona de maniobra donde la velocidad debe ser prácticamente nula. La elección del modelo también debe tener en cuenta el tipo de vehículos que circulan por el recinto: un reductor dimensionado para turismos no tendrá el mismo efecto sobre camiones o carretillas elevadoras.
El diseño modular de la gama permite ensamblar varios elementos uno tras otro para cubrir todo el ancho de una vía de circulación, sea cual sea su configuración. Este enfoque evita encargar una pieza a medida y facilita la sustitución de un solo módulo en caso de desgaste localizado, en lugar de sustituir todo el dispositivo. También permite adaptar la instalación si el ancho de la vía cambia con motivo de obras o de una reorganización del recinto.
Instalado a la intemperie, un reductor de caucho o de material compuesto debe resistir los rayos UV, los cambios de temperatura y el paso repetido de vehículos sin deformarse ni agrietarse. Suele bastar con un mantenimiento mínimo: un control visual periódico de las fijaciones al suelo y una limpieza para conservar la visibilidad de las marcas reflectantes. La vida útil depende directamente del tráfico diario y de la exposición climática del recinto, dos criterios que hay que valorar antes de elegir el grosor y la calidad del material.
Más allá del coste de adquisición, el coste de uso de un reductor incluye la fijación al suelo (tacos, resina o placas base según el pavimento) y, en su caso, la sustitución puntual de un módulo dañado. En el terreno se repiten con frecuencia varios errores:
Un reductor de velocidad modular bien dimensionado, junto con una señalización clara, sigue siendo la solución más fiable para asegurar de forma duradera un recinto privado sin necesidad de obras viales.
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